¿Has pensado alguna vez que pasaría si Gmail, Yahoo o MSN perdieran todos los mensajes de tus cuentas de correo? ¿O si tu ISP favorito desapareciera sin dejar rastro con todos los post de tu blog personal?
El pasado 9 de Julio, según informa Digital Lifestyles en su artículo de ayer un conocido ISP británico (ahora más conocido que nunca), llamado PlusNet tuvo un grave problema con su archivo principal de datos de usuarios. Al parecer, algo tan sencillo como realizar un upgrade del servidor de correo... El ingeniero de turno no tuvo en cuenta que el disco duro que iba a formatear tenía en espejo otro disco donde se realizaban las copias de seguridad. Curioso sistema de seguridad, por cierto. Cuando inició el proceso se percató que el disco espejo también estaba siendo formateado, por lo que paró inmediatamente. El resultado hasta ese momento, "sólo" 700Gb irrecuperables de emails de los usuarios del ISP.
Esta grandísima hazaña, que parece algo extraño y sólo al alcance de un equipo de ineptos, podría ocurrir en cualquier otro momento y lugar. Yo, particularmente, confío mucho más en mis ISPs (o ASPs mejor dicho) que en mi propio PC y en mi propio conocimiento de informática. Sin ir más lejos, hace apenas un mes tuve que enfrentarme a la desagradable pérdida de varias carpetas de un modo parecido ("formateus interruptus"). Aunque no hay bien que por mal no venga, con el PC más limpio que una patena me instalé MacOSX y Windows Vista en nativo (de ello ya hablaré otro día). La probabilidad de que le pase lo mismo al ingeniero de Google es (espero, por mi bien) infinítamente inferior, por lo que duermo muy tranquilo. Se me ocurre la semejanza entre el viaje en coche o en avión. El coche nos da como más "tranquilidad", pero a poco que utilizamos el menos común de los sentidos, el avión claramente se lleva la palma en cuanto a garantías de llegar sano y salvo al destino.
Esto es lo que tiene la ubicuidad. Nuestros datos están por ahí, en algún sitio, protegidos por un equipo de desconocidos que, en algunos casos, cometen errores como humanos que son. Pero a la vez, podemos acceder a ellos en cualquier momento y lugar.
Otro ejemplo más, para bien y para mal, de la tan nombrada globalización.
